"La mayor ópera rock de la historia". Así se define el musical "Jesucristo Superstar". ¿Una forma de venderse? ¿Una exageración? ¿Una mentira piadosa? En absoluto. Eso solo podrían pensarlo aquellos que no han tenido la oportunidad de disfrutar de esta obra de arte. Una historia clásica salpicada de aires contemporáneos que consigue poner la piel de gallina al espectador en más de una ocasión.
Esta ópera rock narra los últimos días de la vida de Jesús de Nazaret, pero desde el punto de vista del traidor Judas. Se representa actualmente en el teatro Lope de Vega de Madrid, un escenario de lujo para una obra de lujo.

Adiós a los convencionalismos. Jesucristo Superstar está ambientado en el actual contexto de Oriente Medio, con un vestuario en el que las sandalias, las túnicas y los turbantes de antaño se cambian por vaqueros, deportivas y gafas de sol. En cuanto a los decorados, se ha dejado de lado la espectacularidad, que se alcanza por el lado de las voces y las coreografías de los actores.
El cénit de la representación llega con la escena del Getsemaní, donde Jesús, interpretado de forma sublime por Miquel Fernández, medita sobre su destino y sobre si será capaz de resistir la carga que su Padre le ha mandado dejándose la voz en un solo que hace que tiemblen las paredes del teatro y que todos y cada uno de los presentes se estremezcan en sus asientos.
Una parada obligada para todos aquellos que pasen por Madrid y todo un pecado capital perdérselo.
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